Archivo mensual: octubre 2011

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Halloween en Starbucks, originalmente cargada por rutroncal.

Un año más es Halloween… la verdad es que nunca he entendido muy bien la fiesta ni lo que significa.

¿Quién entiende que lo de truco o trato signifique susto o caramelos? probablemente si viviera en EEUU tendría más información al respecto… ¿o no?

El caso es que aunque este año no ha sido así, todos los años lo celebramos. Aunque más que celebrar Halloween lo que celebramos es juntarnos los amig@s rodearnos de murciélagos, calabazas y comida “aterradora” y ver un par de películas de miedo juntos.

Personalmente, creo que me da más miedo la noche de las ánimas de Becquer y/o pensar en que esta noche el mundo de los muertos está más cerca del de los vivos … igual es un buen día para escuchar el programa de Iker Jiménez (@navedelmisterio ) ¿o no?


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England teddy bear, originalmente cargada por rutroncal.

El otro día leyendo cuentos y buscando lecturas para incluir en el blog encontré un cuento sobre cómo quitar los terrores nocturnos a los niñ@s, bueno, más bien el miedo a la oscuridad…

Y es que ¿quién no ha tenido miedo a la oscuridad alguna vez? ¿quién incluso aún siendo adulto haya ocasiones en las que todavía tenga miedo cuando se apagan las luces?

Cuando encontré el cuento, pensé en lo que me aterrorizaba de pequeña el acostarme con la luz apagada y lo que he necesitado toda la vida de tener una lámpara al lado de la cama para acostarme con luz…

El cuento me pareció revelador, porque yo descubrí el mismo truco. El cerrar los ojos e imaginarme a través del tacto lo que me rodeaba evitaba la sugestión y me sentía más cómoda en la oscuridad.

Sin más dilación… aquí va el cuento.
El miedo es blandito y suave.

Marina era una niña que tenía mucho miedo de la oscuridad. Al apagarse la luz, todas las cosas y sombras le parecían los más temibles monstruos. Y aunque sus papás le explicaban cada día con mucha paciencia que aquello no eran monstruos, y ella les entendía, no dejaba de sentir un miedo atroz.

Un día recibieron en casa la visita de la tía Valeria. Era una mujer increíble, famosísima por su valentía y por haber hecho miles de viajes y vivido cientos de aventuras, de las que incluso habían hecho libros y películas. Marina, con ganas de vencer el miedo, le preguntó a su tía cómo era tan valiente, y si alguna vez había se había asustado.
– Muchísimas veces, Marina. Recuerdo cuando era pequeña y tenía un miedo terrible a la oscuridad. No podía quedarme a oscuras ni un momento.
La niña se emocionó muchísimo; ¿cómo era posible que alguien tan valiente pudiera haber tenido miedo a la oscuridad?
– Te contaré un secreto, Marina. Quienes me ensañaron a ser valiente fueron unos niños ciegos. Ellos no pueden ver, así que si no hubieran descubierto el secreto de no tener miedo a la oscuridad, estarían siempre asustadísimos.

– ¡Es verdad! -dijo Marina, muy interesada- ¿me cuentas ese secreto?
– ¡Claro! su secreto es cambiar de ojos. Como ellos no pueden ver, sus ojos son sus manos. Lo único que tienes que hacer para vencer el miedo a la oscuridad es hacer como ellos, cerrar los ojos de la cara y usar los de las manos. Te propongo un trato: esta noche, cuando vayas a dormir y apagues la luz, si hay algo que te dé miedo cierra los ojos, levántete con cuidado, y trata de ver qué es lo que te daba miedo con los ojos de tus manos… y mañana me cuentas cómo es el miedo.

Marina aceptó, algo preocupada. Sabía que tendría que ser valiente para cerrar los ojos y tocar aquello que le asustaba, pero estaba dispuesta a probarlo, porque ya era muy mayor, así que no protestó ni un pelín cuando sus padres la acostaron, y ella misma apagó la luz. Al poco rato, sintió miedo de una de las sombras en la habitación, y haciendo caso del consejo de la tía Valeria, cerró los ojos de la cara y abrió los de las manos, y con mucho valor fue a tocar aquella sombra misteriosa…

A la mañana siguiente, Marina llegó corriendo a la cocina, con una gran sonrisa, y cantando. “¡el miedo es blandito y suave!… ¡es mi osito de peluche!”


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Regalito xra hoy…, originalmente cargada por rutroncal.

Llegan las Navidades… tiempo de regalos y tiempo de pensar en otras personas que no seamos nosotr@s mismos.

Ya hace tiempo que comenté que en otro post la importancia de pensar en los demás no sólo para realizar regalos, sino también para realizar una crítica.

Y es que deberíamos pensar en la persona a la que vamos a realizar el regalo, no en lo que nos gustaría que nos regalaran a nosotros… es decir, practicar la empatía… y pensar que un regalo no deja de ser mas que una representación de lo que pensamos y deseamos para la otra persona.

A fin de cuentas no hay mayor regalo para quien hace el regalo que encontrar una sonrisa por parte de quien lo recibe ¿no?

Creo que a veces nos pierde el hecho de pensar en cuánto dinero nos gastamos en el regalo, más que en el detalle en sí mismo… y entonces… ¿no se pierde el sentido de lo regalado?


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Claro clarito…, originalmente cargada por rutroncal.

En alguna ocasión hemos comentado la importancia de la comunicación y de lo importante que es que el mensaje sea sencillo, claro y adaptado al interlocutor.

Paseando por valencia (y por cualquier ciudad) te encuentras placas como las de la imagen, donde se pone en conocimiento de los pacientes (en este caso) de los servicios que se ofrecen en la consulta.

Qué lástima que hoy por hoy las cosas sean menos claras, los mensajes sean más ambiguos y los usuarios cada vez tengamos menos claro a dónde tenemos que acudir para realizar nuestras consultas…. y ya no digamos a la hora de hablar…
¿Con cuánta frecuencia oímos a nuestro alrededor explicarnos las cosas de forma sencilla, clara y adaptada a nosotr@s?
En ocasiones queremos ser tan modernos, tan expertos, tan profundos… que perdemos el objetivo de lo que realmente queremos decir y el mensaje directamente se pierde.
¿Nos escuchamos a nosotros mismos cuando hablamos? ¿y cómo lo hacemos?


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Puente vizcaya, originalmente cargada por rutroncal.

Terminó el viaje a Bilbao y tuve la oportunidad de verme con un amigo y excompañero muy querido (Juanmari) que me hizo de cicerone por la ciudad y con el que pude despedirme del viaje.

Como sé que lee el blog y el otro día tuvo a bien enviarme un cuento, me gustaría compartirlo también con vosotr@s.

Es un cuento del Mulá Nasrudín, de la filosofía sufí, que ya en alguna ocasión he podido compartir alguno más.

Dice así.
Cuento Sufí de Nasruddine, Asia Central

A veces Nasrudín trasladaba pasajeros en su bote. Un día, un exigente y solemne sabio alquiló sus servicios para que lo transportara hasta la orilla opuesta de un ancho río. Al comenzar el cruce, el erudito le preguntó si el viaje sería muy movido.

-Eso depende, tal vez, según… – le contestó Nasrudín.

-¿Nunca aprendió usted gramática?

– No – dijo el Mulá Nasrudín.

-¿Y matemáticas? – preguntó el sabio.

– No – dijo el Mulá Nasrudín.

– En ese caso, ha desperdiciado la mitad de su vida.-

El Mulá no respondió.

Al rato se levantó una terrible tormenta y el imperfecto bote de Nasrudín comenzó a llenarse de agua. Nasrudín se inclinó hacia su pasajero:

-¿Aprendió usted alguna vez a nadar? – le preguntó Nasrudin.

– No– contestó el sabio gramático.

– En ese caso, amigo, ha desperdiciado TODA su vida, porque nos estamos hundiendo !!!

Por muy ilustrado que uno sea, debe de mantener los pies en la tierra y no creer estar por encima de nadie.

¿Y vosotr@s? ¿mantenéis los pies en la tierra? ¿sabéis disfrutar de lo que os rodea?


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Desayunaco. Donde está la dieta??, originalmente cargada por rutroncal.

Después de dormir en el hotel “Overlook” … ¿qué mejor manera de empezar el día que con una muffin de estas características??
Im-presionante… me quedé sin palabras… si es que eso es posible 😛


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Redrum, originalmente cargada por rutroncal.

Bueno, esta semana estuve en Bilbao, más en concreto en la zona de Zamudio.
El hotel en el que me alojé, del cual es la foto, es un antiguo seminario que aunque está reformado tiene este aspecto.

La cuestión es que cuando viajas sola y sobre todo cuando vas por trabajo, a veces no puedes elegir hotel (sobre todo si es por las cercanías del cliente) y te encuentras estas cosas.

He de decir, que el hotel por fuera era una maravilla. Un antiguo seminario, con una gran explanada y medio casi de la nada, el personal excelente, la comida fantástica y una tranquilidad que ya me gustaría tenerla en mi casa.

Sin embargo, las cosas como son. El aspecto interior aunque reformado, tenía un aspecto que me recordaba al hotel Overlook (sí, sí el del Resplandor) y aunque no es que me deje llevar por la sugestión … qué queréis que os diga… si al fondo de este pasillo me encuentro a un niño solo con triciclo o un par de gemelas dadas de la mano… echo a correr!!