Archivo mensual: mayo 2011

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Coffee break, originalmente cargada por rutroncal.

Definición de Coffee Break de la “Wikipedia”… curioso… ¿verdad?

A coffee break is a routine social gathering for a snack and short downtime practiced by employees in business and industry, corresponding with the Commonwealth terms “elevenses”, “morning tea”, “tea break”, or even just “tea”. An afternoon coffee break, or afternoon tea, sometimes occurs as well.
The coffee break allegedly originated in the late 19th century in Stoughton, Wisconsin, with the wives of Norwegian immigrants. The city celebrates this every year with the Stoughton Coffee Break Festival.[5] In 1951, Time noted that “[s]ince the war, the coffee break has been written into union contracts”.[6] The term subsequently became popular through a Pan-American Coffee Bureau ad campaign of 1952 which urged consumers, “Give yourself a Coffee-Break — and Get What Coffee Gives to You.”[7] John B. Watson, a behavioral psychologist who worked with Maxwell House later in his career, helped to popularize coffee breaks within the American culture.[8]
Coffee breaks usually last from 10 to 20 minutes and frequently occur at the end of the first third of the work shift. In some companies and some civil service, the coffee break may be observed formally at a set hour. In some places, a “cart” with hot and cold beverages and cakes, breads and pastries arrives at the same time morning and afternoon, an employer may contract with an outside caterer for daily service, or coffee breaks may take place away from the actual work-area in a designated cafeteria or tea room.
More generally, the phrase “coffee break” has also come to denote any break from work.

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Terminando con el Lunes, originalmente cargada por rutroncal.

Hoy he llegado relativamente pronto a casa… he podido descansar, y finiquitar tranquilamente el Lunes de esta semana que comienza.
La semana va a ser dura, me esperan tres jornadas con 10 horas de formación al día (2 grupos cada día) y voy a tener poco tiempo disponible, pero… voy a aprovechar el tiempo del que pueda disponer cada día, el valor al tiempo lo damos nosotros, nosotros decidimos qué hacer con nuestro tiempo y en muchas ocasiones es la percepción del mismo la que nos agobia…
Casualmente, el curso que imparto es “Gestión del Tiempo” … (¿casualidad?)

Esto por supuesto… me recuerda a otro cuento: El Banco del Tiempo.

“Imagínate que existe un banco, que cada mañana abona en tu cuenta la cantidad de 86.400 €.

Ese extraño banco, al mismo tiempo, no arrastra tu saldo de un día para otro: cada noche borra de tu cuenta el saldo que no has gastado.

¿Que harías?… imagino que retirar todos los días la cantidad que no has gastado, ¿no?

Pues bien: cada uno de nosotros tenemos ese banco… su nombre es Tiempo. Cada mañana, ese banco abona en tu cuenta personal 86.400 segundos. Cada noche ese banco borra de tu cuenta y da como perdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayas invertido en algo provechoso.

Ese banco no arrastra saldos de un día a otro; no permite trasferencias. Cada día te abre una nueva cuenta.

Cada noche elimina los saldos del día. Si no usas tu saldo durante el día, tu eres el que pierdes. No puedes dar marcha atrás.

No existen cargos a cuenta del ingreso de mañana: debes vivir el presente con el saldo de hoy.

Por tanto, un buen consejo es que debes invertir tu tiempo de tal manera, que consigas lo mejor en salud, felicidad y éxito.

El reloj sigue su marcha… consigue lo máximo en el día.

Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que repitió curso…
Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que dió a luz a un bebe prematuro…
Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de una revista semanal…
Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan para encontrarse…
Para entender el valor de un minuto, pregúntale al viajero que perdió el tren…
Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que estuvo a punto de tener un accidente…
Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale al deportista que ganó una medalla de plata en las olimpiadas….

Atesora cada momento que vivas; y ese tesoro tendrá mucho más valor si lo compartes con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo… y recuerda que el tiempo no espera por nadie”

Feliz Semana… nos esperan muchos segundos para invertir.


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Etiquetas…, originalmente cargada por rutroncal.


Cuando hablamos de personalidad, seguro que más de uno ha tenido la ocasión de ver la famosa figura del “iceberg” para explicar la estructura de la misma ¿es así?
La esencia del iceberg es dar a entender que lo que mostramos de nosotros mismos es la superficie, los comportamientos, las conductas, nuestra forma de comunicarnos y relacionarnos y en cierto modo la parte más visible de nosotros.
¿Qué hay en la parte más profunda de nuestro iceberg? nuestra esencia, nuestra identidad, nuestro carácter, nuestros valores y creencias, etc…
Para comprender de dónde nacen las creencias, hemos de identificar cómo somos, dónde tenemos ubicados nuestros valores, pues nuestras creencias más firmes parten y se desarrollan a través de la interpretación de nuestros valores.
Estas creencias, no fueron siempre limitantes, esto ya lo explicamos en otro post, pero sí que pueden llegar a serlo y nos tocará hacer un esfuerzo para modificarlas y/ o suavizarlas.
Nuestras creencias funcionan a modo de etiquetas, y vamos con ellas a todas partes; se reflejan en nuestra forma de relacionarnos y de interpretar nuestro mapa (aunque ya sabemos que “mi mapa no es el territorio”) y esto, evidentemente nos puede bloquear o limitar en cualquier momento, incluso a diario.
Por ejemplo, si yo tengo la creencia de que “Tengo que ser amable con tod@ el mundo para que no se enfaden conmigo”, posiblemente estoy identificando que para sentirme bien conmigo mism@ tengo que conseguir que nadie se enfade conmigo, porque si esto ocurriera, sentiría CULPABILIDAD y rechazaría el conflicto por todos los medios. Posiblemente me encontraría con dificultades para ser asertiv@ y defender mis derechos, encontrándome limitad@ en mi forma de interactuar…Mi trabajo en este caso, sería modificar esta creencia, no para dejar de ser amable, sino convertir esta creencia en algo menos abrumador para mí y que me permitiera relacionarme con mi entorno sin sentirme culpable y pudiendo ser asertiv@ de forma libre.
Creencias podemos tener de todo tipo, desde: “Si llueve tengo que abrigarme hasta arriba porque sino caeré enferm@ en la cama”, o “soy muy despistad@ y siempre ando dejándome cosas olvidadas” que pueden afectarme en momentos puntuales, a creencias que me pueden acompañar a diario como “Nunca conseguiré nada que me proponga porque no sé hacer nada” y que me pueden resultar perturbadoras a nivel personal y profesional pues siempre encontraré motivos por los que abandonar las cosas a medias con el consiguiente sentimiento de frustración que eso supone.
En el momento en el que somos conscientes de una creencia, ya estamos un paso más adelantados a la hora de poder modificarla, y cuando la escribimos y tratamos de racionalizarla, somos conscientes de lo absurdas de lo que son algunas de ellas,… pero tenemos que trabajar sobre ella porque nuestro inconsciente nos “obliga” a trabajar según esa etiqueta.
Y vosotr@s ¿os habéis parado a pensar en vuestras creencias?
Feliz noche de domingo.


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Este es un Jardín Secreto… igual que el que describe este cuento con el mismo nombre:

“Érase una vez, hace mucho tiempo, el olvido encontró escondido, en la espesura del bosque de los sueños, un jardín marchito en el que no crecía nada. En él tan solo quedaba el esqueleto de un árbol solitario, en medio de un desierto de tierra estriada. Al olvido, al ver aquel jardín marchito, se le encogió el corazón y empezó a caminar despacio hacia el árbol para examinarlo más de cerca. Algunas raíces del árbol, cansadas de no encontrar agua en la tierra, habían salido a la superficie. – Pobre árbol pero, que yo recuerde, no tengo la culpa de que esté así – dijo en voz baja el olvido, para si mismo, y de esta forma no sentir remordimientos por la fortuna del árbol; después se fue sin darse cuenta de que había roto las raíces del árbol al pisarlas sin querer. Pasó mucho tiempo y nadie mas supo del jardín marchito hasta que, un día la esperanza y la ilusión decidieron dar un paseo por el bosque de los sueños. Ya se habían adentrado mucho en la espesura y, pese a conocer bien el bosque, se perdieron. Después de dar vueltas y vueltas no consiguieron averiguar donde se encontraban. – Mira, allí parece que hay un claro – le dijo la esperanza a la ilusión. – Si, vallamos allí a ver si reconocemos aquel lugar. Aquel claro era el jardín marchito, que estaba tal y como el olvido lo dejo hacía mucho tiempo. – Este sitio da pena solo de verlo – comento la ilusión a la esperanza. – Mira aquel árbol tan solitario, parece estar muy triste – contesto la ilusión. – Debe de ser por que lleva aquí solo mucho tiempo – dijo la esperanza con el corazón encogido. – Tengo una idea ¿y si trabajamos esta tierra plantando flores bonitas?, quizás así la gente que pase por aquí se pare a contemplarlas y de esta forma el árbol tendrá compañía y no se sentirá tan solo. A lo mejor de esta forma el árbol está más feliz y vuelve a cobrar vida. – No creo que sea una buena idea – dijo la esperanza – un árbol que ha muerto no puede revivir así por que si. Después de aquel día, ni la ilusión ni la tristeza dijeron a nadie que existía ese jardín marchito, para así evitar que nadie que pasara por allí se entristeciera al ver aquel paisaje. Pero desde entonces la ilusión fue cada día a aquel lugar y plantaba una rosa, que se secaba al poco tiempo por ya que allí la tierra era seca y nunca llovía. Al cabo de un mes, en el jardín ya había treinta rosas rojas que se fueron marchitando una a una. Al cabo del año, en el jardín había más de trescientas rosas marchitas que le hacían a aquel lugar merecedor del nombre del jardín marchito. A la ilusión cada vez se le encogía más el corazón al ver aquel lugar tan triste, pero a la vez tan bello, y decidió invitar un día a la esperanza para que la acompañara. – Vaya, realmente este lugar es mucho mas bello con todas las rosas marchitas en el suelo, pero sigue tan triste como antes – le dijo la esperanza a la ilusión cuando vio el paisaje. Durante un rato, pasearon en silencio entre las rosas marchitas y se detuvieron delante del árbol solitario. – ¿Te acuerdas del árbol? – preguntó la ilusión. – Si – le contesto la esperanza – Ahora que lo veo de cerca me doy cuenta de que tiene las raíces rotas. – Es verdad, nunca me había fijado en eso. A la esperanza se le calló una lágrima, producida por la tristeza de aquel lugar. Aquella lágrima calló en la tierra estriada de aquel jardín, que al momento se convirtió en tierra fértil, y, como por arte de magia, todas las flores cobraron vida llenándolo todo con su color rojo. El árbol también revivió y llenó sus grandes ramas de hojas. La ilusión y la esperanza brincaban de alegría. Gracias al trabajo de la ilusión y a la lágrima de esperanza habían convertido aquel lugar en el paraíso más bello de todo el bosque de los sueños y tan solo ellos dos sabían de su existencia. Aquel día la esperanza y la ilusión hicieron la promesa de no decirle a nadie jamás que existe ese jardín, y así evitar que alguien lo estropee de nuevo, y desde entonces dejaron de llamar a aquel lugar el jardín marchito y se referían a ese lugar como el jardín secreto”.

El autor no sé quién es, pero creo que tiene un gran mensaje. Dentro de todos nosotros, tenemos un jardín, en nuestra mano está que en lugar de marchito sea un maravilloso Edén.


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Pequeños detalles, originalmente cargada por rutroncal.

En la carrera de Psicología te enseñan a prestar atención a los pequeños detalles, a observar todo lo que te rodea y obtener la máxima información posible de todo lo que está relacionado con una situación determinada.

Pero además… nuestra vida está llena de pequeños detalles que hacen que nos sintamos “como en casa” o no. Quizás no eres consciente de todos ellos, sólo te das cuenta cuando faltan… aunque sólo sea una percepción.

Yo cuando me voy de viaje… los echo de menos… no sabría decir qué ni cuántos… pero algo te falta… Es cuando llegas a casa… cuando te das cuenta que ya estás complet@ y ya no te preocupas por buscarl@s porque ya están contigo.


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Tostadicas ricas…, originalmente cargada por rutroncal.

¿Alguien gusta?


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Good morning coffee!!!, originalmente cargada por rutroncal.

Me encanta el olor del café por las mañanas… aunque me lo tome con un montón de leche y a ser posible calentico (aunque sea verano).

Las costumbres, nuestros pequeños hábitos, en los hoteles se modifican…; quién no suele desayunar… desayuna, quién lo hace de forma frugal… se harta a comer de todo lo que puede (sobre todo si hay buffet).
¿Zumo de naranja? por supuesto!! aunque a diario te parezca raro tomarte un vaso de zumo antes del vaso de leche…

Pero lo que sí está en común,… lo que sí mantenemos… es el café.

Yo desde luego, lo necesito. Quizás no tome más café a lo largo del día, pero esa taza aromática por la mañana… no me la pierdo.

Me encanta poner los 5 sentidos al comenzar el día… parece que así tienes la sensación de que el tiempo es tuyo y puedes concentrarte en pensar que vas a tener un buen día.